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 bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!

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Laura Diaz



Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 03/10/2010

MensajeTema: bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!   10/3/2010, 5:09 pm

AZAHAR
PARTE 1
Ya no hay tiempo para eso Bárbara, vete… si, ya no nos queda tiempo, se nos terminó. Bárbara cree que en ese momento de despedida morirá de amor y de tristeza y al decirle santos que la ama, como un último rayo de esperanza acerca sus labios a los de él, pero ya ni a uno de sus besos puede aspirar, así que con un gran dolor acepta que después de haber vivido ese amor infinito y esa pasión, él la despida con un seco beso en la mejilla, que para ella más que un acto de ternura es una sentencia final, que marca su predicho destino de morir sola y vencida. Ese frio beso se clava como una daga en su corazón y vuelve a su mente una frase ya dicha… si te hubiera conocido años atrás, que diferente seria mi historia…
De repente todo se para, que lindo seria rebobinar la cinta de nuestra vida…
… hay tantas veces que deseamos que todo hubiese sido de otra forma, si se pudiera retroceder en el tiempo, si ya no fuera demasiado tarde para cambiar el destino, si tan solo un detalle cambiara, y si Santos hubiera conocido a Barbarita? Tal vez… ¿Hubiese llegado a comprenderla? ¿Sería capaz de dejar de defender a esa justicia hipócrita de papel y tinta, para defenderla a ella, en vez de ser su eterno juez?
¿Qué tal si Santos hubiese sido el hijo mayor de los Luzardo?
(Amanece en el Arauca, Altamira, 20 años atrás)
José Luzardo, un hombre rudo, violento e intolerante, piensa que siempre tiene la razón y es capaz de matar por ella, incluso a su propio hijo. Santos, un joven culto, que recientemente ha vuelto de la capital tras licenciarse en derecho, no piensa como su padre, lo que hace que tengan continuos choques y enfrentamientos, que un día, tras estar a punto de batirse a duelo, y no por cobardía sino por ser incapaz de enfrentarse a muerte con su propio padre, Santos se marcha de su casa para no volver…
¡Ya no eres mi hijo Santos! ¡No vuelvas! - grita José Luzardo, mientras santos se aleja a caballo- ¡De mi no vas a ver ni un centavo! Así que muérete de hambre como el perro infeliz que eres... No me hace falta su sucio dinero señor -dice Santos, con suficiencia- Soy licenciado en derecho, ¿recuerda?
Santos se siente bien, por fin puede respirar libre, galopa por la llanura que comienza a inundarse de luz con el joven sol del amanecer, con la única posesión de su caballo y su sombrero. En la orilla del rio Arauca el bonguero aguarda la llegada de los tripulantes para comenzar la faena. El sol empieza a serle molesto al bonguero, que decide zarpar la embarcación con los tripulantes que ya están a bordo… ¿con quién vamos? ¡Con Dios y con la Virgen!
¡Espere por favor!- grita santos, y el bonguero detiene la lancha- Necesito llegar a San Fernando, para coger el primer vuelo a la capital… el problema es que solo tengo este caballo, y necesito cubrir las necesidades del viaje, ¿A alguien le interesa esta bestia? es de las mejores, de veras.
Don Encarnación, un acaudalado hacendado presente en la embarcación reconoce al joven Luzardo- ¿Santos? ¿Ya volviste de tu viaje? ¡Estas todo un hombre!
Santos: Sí señor, ya regresé, y con la misma me voy.
Encarnación: ¿Pero por qué niño? ¿No que te ibas a quedar a cargo de la hacienda?
Santos: Al parecer ya no se va a poder, me vuelvo a la capital, parece que ya ni familia me queda, así que he de emprender mi vida solo y sin un centavo en el bolsillo.
Encarnación: Bueno pues en ese caso te compro la bestia -dirigiéndose a los encargados del atraque del bongo- amárrenmela a la sombra muchachos, y vigílenla que por aquí anda mucho forajido, cuando regrese al atardecer les recompensare… (Entrega a santos un buen fajo de billetes)
Santos: muchas gracias señor, con esto tengo de sobra -saca un par de billetes del fajo y se los da al bonguero- bueno, ya podemos irnos…
(Puerto de San Fernando)
El barullo del puerto, el olor a pescado y al ron, el ir y venir de gente, las continuas exclamaciones de los vendedores en los puestos del mercadillo, unidos al bochorno que produce el sol del medio día y el sudor de los trabajadores de los barcos descargando cajas de fruta traídas del otro extremo del rio… Todo esto ofrecía un espectáculo tan magnífico, como rutinario y cansino, para quienes lo observan cada día… un lugar en el que parece que el tiempo no avanza, en el que los olores más repugnantes y el griterío incomodo, a veces dejan percibir el perfumado olor de las cajas de naranjas y los agradables silbidos del estornino negro.
¡Barbarita, mija! ¡Por fin llegas! ¿Dónde estabas? ya tenemos que servir el almuerzo niña- La vieja india Eustaquia se dirige con estas palabras a una hermosa joven, cuya belleza misteriosa, la hace ser deseada por todos los hombres que la observan. Una muchacha cuyos ojos azules como el cielo y profundos como el mar encierran un alma con un potencial todavía no revelado ni para ella misma.

aqui el video de la primera parte: http://www.youtube.com/watch?v=ID0SSePpLRA
los demas videos ya los iré poniendo mas adelante...

PARTE 2
Barbarita: Fui a comprar las naranjas que me pediste y de camino me aleje un poco del puerto, odio este jaleo, el olor a ron me repugna, aquí no hay más que borrachos que me miran extraño y me dicen groserías, yo no entiendo porque mi papa tiene que venir siempre a este puerto de porquería. Yo prefiero mi rio y mi selva, un lugar santo en el que el canto de los pájaros se respeta… ¿Eustaquia por qué no volvemos?
Eustaquia: mi niña… yo también extraño la selva, pero sabes que desde que tu mamá murió, tu padre es el que decide por ti, yo tan solo te sigo y te cuido como le prometí a tu madre en su lecho de muerte, mi niña te quiero más que a mi vida y me duele que sufras, deberías vivir tu juventud de otra forma y no solo pasando trabajo en ese asqueroso barco con esos desgraciados, pero yo no puedo hacer nada entiéndeme… soy solo una india vieja, pero te digo algo, ten cuidado, he sentido el escalofrió que el viento produce como señal de infortunio, los dioses del rio y de la selva nos advierten y no debemos ignorarlos…
Barbarita: Sí, Eustaquia yo también lo he sentido… ¿Pero qué podemos hacer? ¿Crees que servirá rezarle al dios de los blancos y a la virgencita? He leído todas esas apasionantes historias, según ellas, Dios es un padre bueno y compasivo, ni él ni la virgen permitirán que la desgracia nos inunde.
Eustaquia: Sí, mi niña nunca está de más rezar, que el dios de los blancos, amalivaca, tamoryayo y la virgencita nos ayuden.- La vieja está observando a Barbarita, sus ojos andan inquietos y no saben donde parar, baja la mirada y sonríe continuamente-¿mija qué te pasa? Andas toda sonrojada… ahhh que le estás haciendo ojitos a ese chiquito que te mira, parece buen mozo… pero mejor será que no andas alborotando el gallinero, ya tu padre se está fijando.
Barbarita: ¡Ay vieja, no seas aguafiestas! Además ni le conozco, recién llega y no es de por aquí… ¡uy que guapo! ¿Y si le digo algo? Ay no mejor no…
Eustaquia: niña loca, vamos a servir el almuerzo que ya estamos retrasadas…
Santos había llegado a San Fernando hacía una hora y se encontraba a la sombra de un árbol descansando del viaje, estaba observando desde hacía algún rato a una hermosa y alocada muchacha que sonreía nerviosa y desviaba la mirada cuando se encontraba con la de él. No tendría más de unos diecisiete años pero su belleza misteriosa y su magnética simpatía, lo dejo obnubilado, en ese momento supo que esa chiquilla no iba a ser indiferente en su vida, así que, abandonó en ese preciso instante sus planes de regresar a la capital y decidió lanzarse a la aventura de conocerla, costase lo que costase…
Barbarita se dirigió hacia el barco pero al andar distraída entre las miraditas y las sonrisas que estaba intercambiando con aquel apuesto desconocido, en un traspiés realmente tonto al borde del muelle, cayó al rio y las naranjas que llevaba comenzaron a flotar en el agua, ofreciendo un espectáculo realmente cómico, por lo que Santos no pudo evitar reaccionar con una pequeña carcajada. La joven quien era bastante orgullosa se sintió avergonzada y decidió nadar indiferentemente hacia la escalerilla del barco haciendo oídos sordos a las burlas de los presentes.
¡Espere, no se vaya! -Santos decidió intervenir- ¡señorita! ¿Quién es usted? ¡Señorita, señorita!
Bárbara se apresuró todavía más para desaparecer segundos más tarde dentro de la bodega del barco. ¿Quién se habrá creído? ¿Cómo se atreve a reírse? Si me caí por su culpa… -Barbarita furiosa, parecía una loca hablando con los barriles de ron de la bodega- Fue su culpa, era el él que me estaba echando miraditas y sonrisitas ¡Qué tonta que soy! Y yo que me creía que le gustaba y el solo quería burlarse… ¡desgraciado! Pero a mí no me gustaba ni tantito, yo no mas estaba ensayando miraditas para cuando llegue un hombre de verdad, no como ese… puffff ¡que rabia!
¡Bárbara! ¿Qué demonios haces? - Exclamó furioso el capitán del barco, un hombre bastante impertinente y violento que hablaba sin disimular su acento francés- ¿Ya la vieja Eustaquia logró volverte totalmente loca con esas brujerías que te enseña? No te soporto Bárbara, ni a ti ni a la vieja bruja esa, menos mal que ya no tendré que aguantarlas por mucho tiempo, ya verás…
¿Qué quieres decir con eso Papá?- preguntó Barbarita extrañada.
¡Qué ridícula! Insistes con lo de “Papá”… - el hombre soltó una risotada- yo no soy tu padre, tu eres hija del mismísimo demonio desgraciada… y aguarda un ratito no seas impaciente, pronto descubrirás que es lo que quiero decir, ¡ve a servir el almuerzo imbécil! - y para que la chica no entendiera siguió hablando en francés mientras se alejaba riéndose - Je vais vous vendre un homme pour une grosse somme d'argen.
Barbarita se secó las lágrimas, mientras pensaba: Tienes razón padre, en verdad, si soy hija del mismo diablo…- una aterradora sospecha rondaba su mente, ¿Qué querría decir su padre con que no tendría que aguantarla por mucho más tiempo? Seguro que no tramaba nada bueno y al parecer no quería que se enterara de sus planes, en los cuales ella parecía estar claramente involucrada, por eso había hablado en franchute.
Después de que la chica hubiese subido al barco, Santos se quedo pensativo, no sabía ni siquiera si el barco pasaría esa noche en el atraque, tal vez podría zarpar en cualquier momento y él no iba a dejar escapar así como así a la muchacha que le había hecho perder la cabeza tan repentinamente.
Santos se acercó al barco y pidió hablar con el capitán.
Santos: Disculpe capitán… ¿tendría un lugar para mí a bordo? Puedo trabajarle en lo que usted desee, y casi no cobro…
Capitán: ¿usted? Mírese joven, se nota que usted no mas sabe de libros, se le nota lo capitalino a simple vista, no sería capaz ni de atar un cabo y yo no estoy para perder mi tiempo. Además no parece usted muy necesitado de plata ¿Qué anda buscando por estos rumbos?
Santos: No más busco mi propia vida señor, y sí, se de libros, pero me crié en estas tierras y estoy seguro que le puedo servir mejor que cualquiera de sus hombres, que andan tirados bajo la mata esperando que se les pase la cruda, mi vida y mi decisión de subir a bordo es mi asunto, lo que a usted de verdad le interesa es que le sea productivo, le trabaje mucho y le cobre poco, le sea franco, como le soy ahora al decirle esto y que sea honesto, le aseguro que no tengo la mala costumbre de coger lo que no es mío, y creo que le produciré menos perdidas en ron que sus actuales tripulantes ¿no cree?
El Capitán miro a Santos de arriba abajo algo desconcertado por su descaro e insolencia, pero en cierta manera le agrado su franqueza y le pareció un muchacho avispado, así que le produjo buena impresión- No está mal, un poco insolente pero me caes bien muchacho, no más, chico, que a mí me respetas, bájale con tus aires de suficiencia, sí, tienes razón estos imbéciles me saquean la bodega a poco que me descuido – el capitán comenzó a reírse- bueno estas contratado, no me falles porque yo no perdono ¿entiendes? Empiezas ya mismo, por cierto… ¿Cómo te llamas?
Me llamo Santos, señor- dijo el joven orgulloso
¿Y tu apellido?- preguntó el capitán
No lo necesito- replicó Santos- con mi nombre me basta
Capitán: Esta bien “Santos”, acércate a donde están mis hombres, están sirviendo el almuerzo, aprovechas y comes mientras te pones al día y conversas con los demás.
Santos: Gracias señor, eso haré…
Barbarita y la vieja Eustaquia comenzaron a servir el almuerzo en la cubierta del barco.
Sapo: Por fin llegas palomita, ¿dónde te habías metido? Estábamos hambrientos. Ven aquí, a mi ladito, ¿Por qué no me sirves un poquito de ron?
Barbarita: No Sapo, ya no hay mas ron, se acabó.
Meléndez: ¡Pues se abre otra caja!
Barbarita: No, mi padre se va a enojar, además estáis borrachos, ¡qué asco!
Chepo: jaja ¿le damos asco a la princesita?
Sapo: ¿sabes lo que da asco de verdad? un turco leproso.
¿Qué quieres decir con eso Sapo? ¿A qué te refieres?- preguntó barbarita asustada
Sapo: pobrecilla, ¿tu papa no te ha dicho nada?
Barbarita aterrada empezó a hacerse una idea de lo que podía estar ocurriendo, por un lado su padre hablaba de que no iba a tener que seguir aguantándola, que se iba a deshacer de ella, y que pronto sabría a que se refería, por otro lado el sapo hablaba de algo que su padre todavía no le había contado y que tenía que ver con un turco leproso… Ella sabía de un turco que vivía apartado al otro lado del rio puesto que padecía el mal de la lepra, se contaba que como era bastante rico se había dedicado a comprar indiecitas a sus familias, y se había rodeado de ellas, sin importarle que enfermaran por su culpa.
No puede ser- murmuró Barbarita para sí- mi papá nunca haría eso, solo quieren asustarme, ¡malditos borrachos!
¡Buenas tardes!- dijo una voz tras ella.
Santos había llegado y se encontraba parado tras Barbarita, la cual reconociendo la voz de él, sintió algo muy profundo que nunca antes había sentido y que la dejó paralizada por unos instantes, luego se dio la vuelta lentamente, y lo saludo con frialdad.
Barbarita: Buenas tardes, ¿podría decirme quien es usted? ¿Qué hace aquí?
Santos: ¿”usted”? ¿A poco estoy tan viejo? Me llamo Santos Luzardo y ahora trabajo en el barco… ¿Y tú? ¿Cómo te llamas? ¿Eres la cocinera?
Barbarita: No recuerdo haberle dado permiso para que me tuteara señor, yo a usted no lo conozco de nada, me llamo Bárbara Guaymaran y soy la hija del Capitán, así que usted a mí me respeta, que no estoy para tolerar sus burlas, ahora tome su plato, si desea comer, yo ya me retiro…
Jajaja como que hiciste enojar a la palomita muchacho- dijo el sapo- ¿Qué le hiciste? ¿A poco ya le echaste el ojo? ¿O hasta la mano?, si es que esta rebuena, pero no te hagas el vivo, ya el capitán tiene planes para ella, y en el caso que se cancelen la chica es mía, así que no te hagas ilusiones, mejor prueba el ron, porque a la chica como que no la vas a probar…
PARTE 3
Santos: No gracias no deseo tomar ron y menos con alguien como usted que piensa que una mujer es una mercancía, ella estará con quien ella desee, y la verdad no creo que lo desee a usted viejo asqueroso, no creo que ella tenga tan mal gusto…
Chepo: como que este se está buscando una buena… Epaaaaaaa
Sapo: Idiota alzado jaja respétame si no quieres terminar con un balazo en la frente, así que si le echaste el ojo a la Barbarita… es una lástima jaja pobre iluso, aquí no se trata de lo que ella desee, es que no sabes nada de la vida en esta tierra ¿verdad? Aquí el macho manda y la mujer obedece y si no se la obliga a obedecer… ¿O no muchachos?
Los demás hombres: Meléndez, Perro de Agua, J.Barreto y Chepo; rieron a carcajadas y asintieron.
Santos: A ella no la pueden obligar a nada, ustedes solo sois unos trabajadores y ella es la hija del capitán, sois unos desgraciados y unos cobardes, obligar a una mujer a algo por la fuerza, se llama abuso y eso aparte de ser un delito condenado por las leyes de nuestro país, es un acto de cobardía, además no permitiré que nada le ocurra, antes tendréis que pasar por encima de mi cadáver…
Sapo: nada nos daría más gusto, ya comienzas a incordiarme nada más llegar, y a mí lo que me molesta lo elimino, y no me vengas con tus estúpidas leyes ¿doctorcito?
Santos: Sí soy doctor en derecho y no merece la pena seguir esta discusión tan ridícula, es obvio que la palabra hombre les queda muy grande a unos infelices como ustedes, más bien sois perros…- dijo santos dándose la vuelta y marchándose.
Jajaja ¿que se habrá creído este?- dijo el Chepo
Y se atrevió a dudar de nuestra hombría- contesto Meléndez indignado
Este no sabe con quienes se está metiendo, es obvio que es un niño bien- dijo Perro de Agua entre risas
Pero nosotros le enseñaremos a respetarnos- dijo J. Barreto- ¿No es así amigo Sapo?
Sapo se había quedado pensativo- no lo dudéis amigos, esto no va a quedar así, nos desafío, va a saber lo que son hombres, y lo que le va a pasar a su adorada Barbarita…
Barbarita ya había terminado de recoger la cocina del barco, y decidió ir en busca de Eustaquia quien se encontraba a la sombra descansando puesto que hacía mucho calor.
Barbarita: ¡vieja! ¿Cómo estás? Tengo tantas cosas que contarte, hoy ha sido un día bastante extraño…
Eustaquia: Pues aquí ando con mucho calor, sí mija, cuéntame que te ha pasado, mi amor…
Barbarita: ¡Ay vieja! No se… estoy muy asustada, demasiado asustada…- Barbarita bajo la mirada y una lagrima corrió por su rostro- ¿crees que mi papá sería capaz de negociarme? No se… yo no creo, es mi papa… pero he escuchado… mi papa, sus hombres, todos hablan en clave sobre algo que no me quieren decir aún y que está relacionado conmigo. Mi padre dice que ya no me va a tener que seguir soportando, y luego… el Sapo mencionó a ese turco leproso del que se oye hablar por estos lados del río ¿Qué crees vieja? ¿Estoy volviéndome paranoica? ¿O será verdad? ¿Me querrá vender al turco?- La muchacha comenzó a llorar amargamente.
Santos había seguido a Barbarita y se había quedado escondido escuchando la conversación.
Eustaquia abrazo a Barbarita con fuerza y le seco las lágrimas con su traje- ay mi niña, no se… tu padre… tu padre no es bueno y lo sabes, que desgracia, creo que si debemos marcharnos, esto que está ocurriendo es algo muy malo, malo, horrible, asqueroso, debemos irnos y pronto.
Barbarita: Sí, ya lo hablamos hace rato, se siente la desgracia en el aire, ese escalofrió… y hoy, hoy conocí a alguien, un hombre, sentí algo extraño… nunca había sentido eso…
Eustaquia: Niña… cuéntame, ¿Qué sentiste? ¿Quién es ese hombre? ¿Tiene algo que ver con lo que me acabas de contar? ¿Eso de tu padre y el turco?
Barbarita: Pues no sé, no creo… ¿te acuerdas de antes cuando estábamos hablando? Yo estaba mirando a un chico, y tú te diste cuenta y me advertiste que tuviera cuidado ¿recuerdas?
Eustaquia: Sí mija, recuerdo- sonrió Eustaquia- no dejabas de mirarlo, es bastante guapo… ¿hablaste con él?
Bárbara: ¡No! Bueno… un poquito, pero espera que te cuento… Mira yo andaba mirándolo, la verdad ni sé por qué, bueno el hecho es que estaba muy distraída porque el también me estaba mirando, tú sabes… y luego…- se detuvo un momento
Eustaquia: Sí mija me consta el jueguito que traíais de miraditas y sonrisitas, andabas en las nubes, y luego… ¿Qué paso?
Barbarita: Bueno… pero no te burles de mí, es que fíjate… me tropecé como una idiota, no sabes… que vergüenza, me fui al agua con las naranjas y todo…
Eustaquia comenzó a reírse- ay niña, que risa eso te pasa por…
Barbarita:¡¡ vieja cállate!! Sabía que te ibas a burlar, si lo sé, no te digo nada… Él también se burló y estoy súper enojada, fue por su culpa y encima se ríe el condenado…
Eustaquia: no te enojes niña, es normal que se riera es muy gracioso lo que te paso, olvídate ya de eso, conociéndote lo habrás tratado fatal al pobre…
Barbarita: mira déjalo, tú no me entiendes, se burló de mí y punto, pero ya ni viene al caso. No me da buena espina, es que no sabes lo que ocurrió… Estaba sirviéndole la comida al Sapo y a los otros, cuando de repente apareció este chico, Santos se llama… Me saludó y sentí tan extraño… ¡Ay! No sabes… me quede inmóvil y sin palabras… sentí algo extraño en todo mi cuerpo, sobre todo en el estomago…y se atrevió a tutearme, además es tan extraño, le pidió trabajo a mi papá, pero tú lo viste tiene toda la pinta de capitalino y no parece que le falte plata, ¿Qué estará buscando?
Eustaquia: Jajaja chiquilla loca, eso que sentiste no es nada malo, parece que el muchachito te gustó y mucho, ese sentimiento… tú sabes que fue agradable… no lo niegues, por eso te molestó tanto que se haya reído cuando te caíste, porque andas loquita por él y odias hacer el ridículo, además el hombre no está nada mal, ahora si estas siendo paranoica, mejor pregúntale que busca trabajando en el barco, en vez de estar dándole tantas vueltas a esa cabeza loca que tienes.
Barbarita: ¿Tú crees Eustaquia? Bueno lo que sentí no fue desagradable pero… no puede ser amor, es que ni le conozco, además sigo molesta con él, no pienso dirigirle la palabra… aún.
Eustaquia: ¿“Aún”? jaja ese “aún” tuyo me parece que va a durar muy poquito.
PARTE 4
El sol empezaba a ponerse en el Arauca, Barbarita se sentó un rato a observar como otras muchas tardes como el sol desaparecía lentamente y el cielo se pintaba de colores rosados y naranjas, Barbarita amaba este espectáculo, le gustaba ver nacer a la luna cada noche en un manto repleto de estrellas, solía quedarse durante horas mirando el cielo y tarareando hermosas canciones indias que le había enseñado su vieja.
Santos que había escuchado todo lo que le había dicho a la vieja, se sentía preocupado, puesto que ahora ya sabía cuáles eran los planes del capitán, cuando la vio llorando hubiese deseado intervenir para consolarla mas no lo hizo por no hacer más desagradable la situación. Por otro lado se había dado cuenta que la joven sentía algo por él, por lo que al verla sentada mirando al cielo decidió acercarse y sentarse a su lado.
Santos: Bárbara, ¿permites que me siente contigo, perdón… con usted?
Barbarita: ¿No está ya sentado? Quiero que me diga algo… ¿Por qué le pidió trabajo a mi papá? Se nota que es usted un capitalino, no entiendo que hace aquí ¿Qué busca? ¿Qué quiere?
Santos: ¿Le importa si nos tuteamos? Me resulta bastante extraño tratar de usted a una muchacha tan joven y hermosa…
Barbarita: está bien, haz lo que quieras, pero contesta a mi pregunta… ¿Qué buscas aquí?
Santos: Te busco a ti.
Barbarita: ¿Cómo? ¿Pero por qué? ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué mi padre te contrató? Tú… tú tienes algo que ver con el turco.
Santos: ¿Pero qué dices? ¿Quién es ese turco? ¿Por qué te crees que soy el malo de la película? Yo estoy aquí porque me gustas mucho Bárbara, sé que estas molesta por lo de antes, pero fue una tontería, yo no me estaba burlando de ti. Pero yo te vi a los ojos, tú me mirabas, pude percibir lo que sentiste cuando te salude en el barco, te quedaste inmóvil y sentiste algo que no sabias lo que era, eso es amor Bárbara. Lo siento ahora y tu también lo estas sintiendo…
Bárbara: ¿Pero tú estás loco? Si nos conocimos hace unas horas, los sentimientos no surgen así… me estas engañando, pero yo no soy la tonta que tú crees ¿Qué quieres de mí?
Santos: ¿Por qué no confías en mí? ¿Por qué no me crees? ¿Por qué me tienes miedo? Yo nunca te hare daño te lo juro, te amo.
Barbarita: Yo no te tengo miedo… yo, yo no sé… no sé qué pasa, todo era tan distinto ayer…- Bárbara miro a Santos a los ojos- Te creo, no sé porque pero te creo, quizás es que quiero creerte, tal vez yo… ¡me tengo que ir!
Barbarita se levantó y salió corriendo, mientras Santos la miraba divertido…
Santos: (pensando en voz alta) jeje no sé porque pero esta chiquilla ha conseguido robarme el corazón… la adoro, hace muy poquito que la conozco pero siento que es especial, tiene algo… sus ojos, su sonrisa, su cabello, su piel perfumada… todo está en perfecta armonía…
En los días siguientes Santos y Bárbara pasaron largos ratos juntos, hablando, conociéndose… mientras el amor los iba envolviendo en cada gesto, en cada palabra, en cada sonrisa, que se propinaban.
Habían pasado ya un par de semanas desde que Santos había llegado al barco y como cada atardecer, ese día al terminar la faena , él y Barbarita se sentaron a contemplar el espectáculo que se estaba produciendo en un cielo coloreado de los más diversos colores, primero el cielo azul claro se iba tiñendo con tonos anaranjados, que mas tarde se transformaban en matices rosados y que se iban oscureciendo pasando del violeta, al azul oscuro… hasta que solo quedaba el negro y era entonces cuando habitualmente empezaban a brillar miles de estrellas a lo lejos… pero esa noche era extraña, tan solo una hermosa y pequeña estrella brillaba en el cielo con una luz intensa pero a la vez inquietante.
Llegado un punto de la conversación, Barbarita miró a los ojos a Santos y le dijo: no sé cómo hemos llegado a esto… han pasado tan solo un par de semanas, pero yo ya no se que haría sin ti, dime q no me vas a engañar, júrame que nunca me vas a abandonar…
Santos: Nunca, te lo juro- le agarró su mano- dime que me amas.
Barbarita: No, ahora no, no sé lo que siento por ti, es demasiado pronto y quizás podría equivocarme… por favor, quiero conocerte mejor, háblame de ti.
Santos: De acuerdo, te lo contare todo de mí, y luego quiero saberlo todo de ti…
Barbarita: Esto es una locura
Santos y Bárbara estuvieron hablando durante horas y horas, hasta el punto en el que el uno lo sabía absolutamente todo del otro, sus pasados, sus vidas, sus deseos, sus inquietudes, sus temores… Todo, absolutamente todo.
Santos: “je t`aime”
Bárbara: ¿”Jet” qué?
Santos: ¿No qué eras media francesa? Mi francesita… ¿no sabes francés?
Bárbara: No te burles, no sé franchute, no lo necesito, además no me gusta que me hablen en otro idioma, mi padre siempre lo hace cuando no quiere que me entere de sus planes, me pone furiosa. ¿Qué me dijiste?
Santos: “Je t`aime”, ¡te amo!
Bárbara: Estás loco
Santos: ¿no sabes decir “Je t`aime”? ¡es muy fácil!
Bárbara: claro que sí sé decirlo,” jetaum”…
Santos: ¡yo también te amo! Pero prueba a decirlo bien, “je t`aime”
Barbarita le dio un empujón a Santos- ¡eres un pesado! Yo no te amo ya te lo dije y además lo dije mal adrede como crees que iba a decirte que te quiero, ya te dije que no.- Barbarita se levantó- ya es tarde, me tengo que ir.
Santos: ¿No me das un beso?
Bárbara: ¡ah noo!, ¿señorito que se ha creído? ¿Qué me tiene a sus pies como una tonta? Pues va a ser que no… ¡se lo va a tener que trabajar un poquito más! Buenas noches doctor…
Santos: (intentando contener la risa) Está bien señorita Guaymarán, desea que la acompañe a sus aposentos mi lady…
Bárbara: no te burles desgraciado que estoy hablando en serio…
Santos: ¿burlarme? ¿Yo? ¿De usted? ¡Dios me libre!- santos se inclino hacia delante- ¿me permite besar su mano princesa?
PARTE 5
Barbarita le ofreció su mano, Santos la tomó entre sus dedos pero en lugar de besársela, tiró de ella con fuerza hacia él, apretándola contra su pecho y dándole un apasionado beso en los labios. Por unos instantes ambos se sintieron flotar, una explosión de infinitas emociones invadió sus cuerpos, un mágico magnetismo parecía impedir que sus labios se separaran y a la vez provocaba un acercamiento tan extremo de sus almas que parecían fundirse en una sola con ese profundo beso de amor.
Rápidamente Barbarita lo apartó con un empujón, dispuesta a darle una bofetada por su atrevimiento, pero su mano no le respondía… Quería decirle algo, hacerle notar que estaba furiosa, pero sus labios no emitieron ningún sonido… sintió una gran impotencia y decidió salir corriendo, pero sus piernas no se movieron…
Santos la miró a los ojos y se acercó lentamente a su boca, para besársela de nuevo, Barbarita volvió a sentir ese magnetismo que la invadía de tal forma que controlaba todos sus sentidos… En ese momento cerró sus hermosos ojos azules y dejó que ese beso penetrara hasta lo más profundo de su alma y de su corazón.
Bueno Santos ya está bien, ¿no te parece? ¡Eres un descarado!- dijo Barbarita haciéndose la enojada sin resultado alguno.
Santos: Sí, soy un descarado, pero bien que te mueres por tu descarado… Eres bellísima sabes, tus labios son tan dulces… Mujer ¿qué me has hecho?
Bárbara: ¿Sabías que soy bruja?
Santos: ¡Uy si! mi brujita, ¿me llevas a dar una vuelta en tu escoba?
Bárbara: ¡Idiota! Si quieres agarra la fregona y date una vuelta por la cubierta, así me ahorras trabajo ¡menso!
Santos: ¡A sus ordenes mi capitana! Pero solo si me prometes que vas a ser mi mujer…
Bárbara: ¿Tu qué? Yo no voy a ser de nadie nunca… aquí la única dueña y doña soy yo
Santos: ¡engreída! Bueno, pues a mí no me importaría ser de tu propiedad
Bárbara: ¿Y a ti quien te ha dicho que me gustas?
Santos: Tú
Bárbara: ¿Yo? ¡Mentiroso!
Santos: claro que sí me lo dijiste, me lo dijeron tus labios hace unos minutos, mientras nos besábamos, me lo dijo tu piel perfumada como el azahar, me lo dijo tu cabello entre mis manos, me lo dijo el calor y la ternura de tu cuerpo tembloroso, pero sobre todo me lo dijeron tus ojos, tus hermosos ojos azules eternos, como el mar, claros, tranquilos, apacibles, pero bravos y vertiginosos a la vez. Bárbara, tu mirada… mírame siempre mi amor, tus ojos… permíteme perderme en esa enorme llanura de agua que me conduce hasta tu alma, porque yo sin ti ya no soy nada. Dejar de ver tus ojos sería como desaparecer, peor que morir, dejar de existir, ¿entiendes?
Bárbara: Yo… Santos, yo también te necesito, tanto como al aire para respirar… Es muy hermoso todo lo que me has dicho, sabes… yo no soy mujer de palabras bonitas, ¡pero me encanta que me las digan!
Santos: Bárbara, tenemos que hablar de algo bien serio, es sobre tu padre…
Bárbara: ¿Mi papá? ¿Qué con él?
Santos: Escuché hace ya tiempo una plática tuya con Eustaquia, no quise decirte nada antes por temor a que te molestases, pero es importante hablarlo… ¿recuerdas?...lo del turco leproso…
Bárbara: Santos, no… ahora no quiero hablar de eso…- Barbarita bajó la mirada, en su cara se reflejaba la angustia
Santos: Solo quiero decirte que nada de eso va a ocurrirte Barbarita, nunca lo permitiré, tenemos que irnos de aquí y lo sabes
Bárbara: ¿Irnos? ¿De verdad vendrías conmigo? Entonces… ¿es verdad que me amas?
Santos: Claro que sí tontita, te amo, te amo, te adoro…
Bárbara: Pues… yo también- Santos sonrió- pero solo un poquito
Santos: me basta… por ahora- Santos sabía perfectamente que Barbarita lo amaba tanto como él a ella, pero también sabía que era demasiado orgullosa para reconocerlo
Barbarita: bueno pues ya me voy, Adiós Santos
Santos: Hasta mañana mi amor, que duermas…- Barbarita acarició sus labios- calla tonto, no mas palabras.
Barbarita lo abrazó con fuerza y lo besó apasionadamente.
Santos: ¡Wow! Estoy muerto y esto es el cielo…
Bárbara: ¡exagerado! ¡Buenas noches! Ah, por cierto… acuérdate que me prometiste que ibas a agarrar la fregona y a darte una vueltita ¿recuerdas?
Santos: Eres malvada…
Bárbara: Sí y me encanta- dijo Barbarita alejándose
-----------------------------continuara------------------------------------------------------------------------
espero q les haya gustado!!
besos!! Smile


Última edición por Laura Diaz el 10/11/2010, 4:32 pm, editado 1 vez
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KarenG
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MensajeTema: Re: bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!   10/3/2010, 7:43 pm

Citación :
Barbarita: ¿Tú crees Eustaquia? Bueno lo que sentí no fue desagradable pero… no puede ser amor, es que ni le conozco, además sigo molesta con él, no pienso dirigirle la palabra… aún.
Eustaquia: ¿“Aún”? jaja ese “aún” tuyo me parece que va a durar muy poquito.

Me gusta mucho tu Barbarita, es muy ingenia, muy inosente. Cuando la leo me imagino a una Edith niñita no se me viene la imagen de Genesis como Barbarita, se me viene Edith joven.



Citación :
Bárbara: ¿Pero tú estás loco? Si nos conocimos hace unas horas, los sentimientos no surgen así… me estas engañando, pero yo no soy la tonta que tú crees ¿Qué quieres de mí?
Santos: ¿Por qué no confías en mí? ¿Por qué no me crees? ¿Por qué me tienes miedo? Yo nunca te hare daño te lo juro, te amo.

Hmm yo estoy con Barbarita, no le creo nada a Santos. Apenas la conoce y segun el ya esta enamorado de ella :S
Y como espera que ella confie en el si lo acaba de conocer. Me parese que el va demasiado rapido. Que este interesado en ella es una cosa pero amor, amor de verdad todavia no se lo creo.




Citación :
Santos: claro que sí me lo dijiste, me lo dijeron tus labios hace unos minutos, mientras nos besábamos, me lo dijo tu piel perfumada como el azahar, me lo dijo tu cabello entre mis manos, me lo dijo el calor y la ternura de tu cuerpo tembloroso, pero sobre todo me lo dijeron tus ojos, tus hermosos ojos azules eternos, como el mar, claros, tranquilos, apacibles, pero bravos y vertiginosos a la vez. Bárbara, tu mirada… mírame siempre mi amor, tus ojos… permíteme perderme en esa enorme llanura de agua que me conduce hasta tu alma, porque yo sin ti ya no soy nada. Dejar de ver tus ojos sería como desaparecer, peor que morir, dejar de existir, ¿entiendes?
Bárbara: Yo… Santos, yo también te necesito, tanto como al aire para respirar… Es muy hermoso todo lo que me has dicho, sabes… yo no soy mujer de palabras bonitas, ¡pero me encanta que me las digan!

Me parese que se enamoraron muy rapido o es que pasaron algunos dias y no lo lei bien? Suspect

Pero apesar de que lo siento que se enamoraron muy apresuradamente me gusta el dialogo. Lo que el le dice en esta seccion de arriba Smile

Ya quiero leer lo que viene (lo que me contaste Very Happy) va estar interesante Cool

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MensajeTema: Re: bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!   10/5/2010, 2:16 pm

Wooow!
Suube más! Very Happy jejeje
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RoyGanz



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MensajeTema: Re: bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!   10/17/2011, 1:48 am

Me facina Smile
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MensajeTema: Re: bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!   Hoy a las 7:59 pm

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bueno... les dejo los 5 primeros capitulos de mi fic: azahar... espero que les guste!
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